Cada día estoy más convencida de que el mejor amigo de una mujer, es su vibrador.
Por si quedaba alguna duda hoy en día, sí, a las mujeres nos gusta el sexo tanto como a los hombres, o más. Solo que tenemos la mala suerte de que no somos tan rápidas, y nuestro placer hay que trabajarlo más. Seguramente a muchas nos gustaría ser tan rápida como algunos hombres, y presumir de muchos polvos y orgasmos, pero nuestro metabolismo es diferente; eso sí, cuando alcanzamos el orgasmo, es muy intenso.
Por el hecho de ser mujer me he encontrado con algunos problemas a la hora de saciar mis instintos más básicos, y eso que paradójicamente, casi todos mis amigos y chicos que conozco, darían un ojo de la cara por encontrar una chica con la que tener sexo sin compromiso, al menos eso es lo que dicen. Ni se imaginan que la mitad de las ocasiones que lo han dicho, esa chica estaba delante de sus narices. Pero bueno, tampoco tengo intención de acostarme con todos mis amigos ni conocidos. Tengo claro que la mejor forma de tener sexo sin compromiso, es con gente que no se conoce mucho y que sabe poco de la vida de una. Esto es lo que dicen los hombres ¿no?, y por esa regla de tres, para una chica debe de ser muy fácil conseguir aventuras sexuales. La realidad, no es tan sencilla.
En primer lugar, por la existencia de esa neurona que aún existe en el cerebro de los hombres que insiste en calificar a toda mujer que se acueste con un tío nada más conocerle, de “puta”, a pesar de que él también lo desee. Pero vamos a ver, ¿para que nos vamos a andar con tonterías? Si un chico se quiere acostar conmigo, y yo me quiero acostar con él, ¿por qué tengo que fingir que en realidad no quiero hacerlo? Es lo que me apetece. ¿Y porqué el hecho de acostarse con alguien que te gusta la primera noche, te hace descartable para mantener una relación seria con alguien? Nunca me ha gustado perder el tiempo, y si el sexo funciona entre dos personas, no veo porque hay que fingir, o hacerse la estrecha, solo para que una chica sea aspirante a posible pareja. Muchos, muchísimos de mis amigos y otros conocidos me han confesado que jamás saldrían con una chica que se acostara con ellos la primera noche. A mi simplemente, me parece que es una forma de empezar una relación como otra cualquiera, es más, un ahorro de tiempo y energía, si no funciona, sino hay química, pues ya está claro. Luego depende de cada uno y de los sentimientos puestos en juego, el hecho de que se quiera mejorar o perfeccionar este hecho, si la primera vez sale rana. Nada mejor que la práctica para ello.
Con el párrafo anterior, también quería aprovechar para decir que una relación esporádica, también puede ser el principio de una relación. Pero en realidad, hablábamos del sexo sin compromiso. Solo me faltaba decir lo anterior para que alguno pensara “¿Lo ves? Las mujeres usan el sexo para conseguir marido”. Que nadie se equivoque, también nos gusta el sexo, (pero de calidad), y no nos gusta que no se nos tenga en cuenta como “parejas a las que se pueden presentar a mamá” por dar rienda suelta a nuestro deseo sexual. Ya nos encargaremos más adelante de poner cara de buenas ante la suegra si la relación funciona.
Volviendo al tema de la caza sexual, como iba diciendo, aunque parezca fácil para una mujer conseguir todo hombre que desee, no es tan sencillo; a pesar de lo que dicen los mencionados amigos que tengo; porque por otra parte, mis amigas y yo, pensamos que no es tan fácil, al menos en lo que se trata de conseguir una buena relación sexual.
Pongámonos en situación. Nos preparamos y nos ponemos divinas de la muerte para saciar nuestra hambre, usamos todas nuestras armas para poder atrapar una presa. Esto requiere, quien más, quien menos, unas dos horas de preparación. Salimos a los bares, discoteca o lo que tercie esa noche, se inspecciona lo que hay alrededor; como siempre se acerca a revolotear lo que a una no le gusta, y de la forma más elegante posible se les espanta, puesto que hay otros potenciales especímenes observando y estos no queremos que se asusten.
Finalmente, alguno agradable a la vista, se acerca. Sino lo hace pero muestra interés con miradas y demás juegos, pues habrá que acercarse, ya que a medida que avanza la noche, las posibilidades de caza mayor, van disminuyendo y el listón se va bajando, con lo cual se corre el riesgo de aceptar lo que una no hubiera hecho en condiciones normales. Bueno, poniendo el caso de que una se acerca al objetivo agradable a la vista (puesto que él no se acerca), empieza el cortejo, y entre risas y cuchicheos, se le invita a pasar la noche con una servidora. En este punto, se corre el riesgo de que el personaje en cuestión se asuste; por mucho que digan y hablen, en el momento de la verdad, muchos no reaccionan. En más de una ocasión, casi he tenido que convencer a alguno para seguir adelante; y no porque yo sea un callo de mujer, supongo que esa neurona prehistórica, frena toda reacción y consecuentemente, acción. En ese caso, yo siempre opto por el paso a paso: “¿Qué tal unos cuantos besos intensos (sin compromiso) para ver si hay química?” Y así se arrancan ellos solos, hasta que te acaban arrancando la ropa en el salón de tu casa (o de la suya, o un hotel, coche, etc…), pero explicándolo todo paso a paso, que parece ser que si se dice bruscamente, la neurona prehistórica bloquea los circuitos; y sobre todo, que parezca que son ellos los que toman la iniciativa. Digan lo que digan, eso de que una mujer se les adelante… les baja la libido.
Si ya se ha llegado a este punto, ya se tiene mucho conseguido. Ahora llega la hora de la verdad: el disfrute MUTUO. Siempre he sido partidaria de un placer bidireccional. Si en algo envidio al sexo masculino (aparte de poder orinar de pie en cualquier sitio), es que en la mayoría de las ocasiones (sino hay problemas físicos o genéticos), tienen un 100% de éxito, mientras que nosotras, como dije antes, necesitamos más trabajo para igualar esta puntuación, y la verdad, es que en la mitad de este tipo de relaciones… no llego a la totalidad de mis posibilidades. ¿Factores que influyen? Muchos: alcohol, nervios, expectativas, egoísmo sexual…, en fin, muchas cosas que hacen que mirando hacia atrás, de todas las relaciones puramente sexuales, no llega al 50% las que me han sido totalmente satisfactorias, mientras que la parte contraria, me consta que se lo ha pasado muy bien.
Luego viene lo peor: los días después. No pasa siempre, pero en muchas ocasiones, después de haberse acostado con un chico por mero sexo, éste, no sé si porque no concibe que haya sido sexo puro y duro o porque quiere repetir, insiste en quedar otro día para tomar café o porque “quiere conocernos mejor”. Vamos, a ver: dos cosas; Una: sí, es sexo, puro y duro, no te quiero ni me quieres, ni nos queremos enamorar, el sexo por el sexo existe y no es tan raro, con lo cual, no hace falta quedar para tomar café con el fin de normalizar las cosas y darle una apariencia menos dura. Dos: si quieres repetir la experiencia, solo tienes que decirlo, y si la noche ha estado bien, volveremos a quedar únicamente para esto y nada más. No necesitas conocerme más, ni decir que quieres saber como pienso y como soy y otras tonterías o intentar enamorarme, con el único propósito de follarme de nuevo. Que no se nos diga que les importamos y que se nos quiere conocer más, si no es así, que luego se confunden sentimientos y todo se complica. Intentemos simplificarlo, que al fin y al cabo, seguro que ambos buscamos lo mismo. Solo hay que dejarlo claro, sin miedo, que todos somos mayorcitos.
Con lo cual, resumiendo, horas de preparación (maquillaje, depilación, etc,), despliegue de armas de seducción, poner en juego la reputación de una (sobre todo si se vive en ciudades pequeñas y la parte contraria, es de los que le gusta contarlo a todos sus amigos; vamos, la mayoría según los chistes), todo ello para un polvo que probablemente nos haya dejado a medias, las medias rotas, aguantar a alguien que no se conoce mucho durmiendo a tu lado, y que encima le has de preparar el desayuno, pfff, en fin, gente, que queréis que os diga, después de unas cuantas decepciones amorosas y sexuales, he llegado a la conclusión de que no hay mejor compañero para una mujer que UN VIBRADOR.
De hecho, voy a enumerar sus ventajas, las mismas que le comento a todas mis amigas, singles y no singles, y desde que me han hecho caso, se les ha cambiado la cara.
- Se puede usar en cualquier momento, depilada, no depilada, fea, guapa, y en cualquier lugar, a ser posible algo íntimo y según la capacidad pulmonar de cada una, insonorizado.
- Ayuda a conocer el cuerpo de una mujer, (sí, el punto G y el clítoris existen), ayuda a conocer lo que más le gusta a una mujer que se le haga, con lo cual si en alguna ocasión hay pareja de carne y hueso, se le puede orientar más fácilmente sobre lo que una desea.
- No se cansa ni te deja a medias, todo depende de la insistencia de una misma.
- Da mucha más seguridad en una misma, y aumenta la femineidad de una misma, sabiendo lo que puede tener y lo que puede ofrecer.
- A medida que se va conociendo el propio cuerpo con la práctica, se asegura un 100% de éxito.
- Al acabar no ronca ni hay que hacerle el desayuno.
- No se siente culpable por acostarse con una chica sin que medien sentimientos de por medio.
- Al acabar, se lava y se vuelve a guardar en el cajón hasta el próximo arrebato de pasión.
- Embellece. Personalmente, al acabar, me veo guapísima.
Estas son solo algunas de las razones que yo comento a mis amigas para convencerlas del hecho de que toda mujer debería tener al menos un vibrador en su casa; y no, no me financia ningún sex-shop. Es un descubrimiento personal, desde el día en que unas amigas, queriendo hacerse las graciosas, me regalaron mi primer vibrador: azul, tamaño africano. Ese día cambió mi vida, aparte de que tarde unos días en salir de casa, pude comparar lo que es realmente un orgasmo de un placer inicial. Hasta entonces no tenía referencias muy válidas.
Por supuesto, no pretendo sustituirlo por una pareja, también necesitamos de vez en cuando abrazos, mordiscos y a alguien de carne y hueso, pero es perfectamente válido para emergencias sexuales, mientras buscamos realmente lo que queremos, ya que también me he dado cuenta, que muchas veces, por un deseo sexual mal satisfecho o no satisfecho, acabamos con una pareja que no es para nada lo que deseamos tener a nuestro lado de forma estable, simplemente porque necesitamos sexo. Con lo cual, pienso que la mejor forma de mantener la cabeza fría y las cosas claras, es no tener el sexo caliente, para lo cual hay que calmarlo cuando está caliente, porque eso es inevitable.
Hoy en día, tengo pareja estable, pero mi pequeño “Papa Pitufo” (así le llamo), sigue conmigo, a mi lado, y por supuesto, mi pareja tiene conocimiento de la existencia de mi pequeño pitufin. A veces nos distanciamos físicamente, y ambos somos humanos y tenemos necesidades; él se alivia como puede, y yo con lo que tengo. Luego nos lo contamos, o nos escuchamos telefónicamente cuando estamos a lo nuestro. De hecho, él hoy no está, y yo me acabo de dar un homenaje a su salud, que me ha hecho recordar los viejos tiempos. Veo que el pitufo no ha perdido facultades, aunque del uso y de la humedad, supongo, las pilas ya no van; aún así, sigue ejerciendo su función perfectamente.
Bueno, me voy a la ducha.
Simplemente genial, la idea y la redacción y por supuesto absolutamente verídico todo lo que cuentas.
ResponderEliminarYo gracias a ti, que por cierto nunca te lo agradeceré lo suficiente, conocí las delicias del vibrador, ahora tengo dos en casa y unas cuantos paquetes de pilas de repuesto.
Como bien dices, el vibrador nos ofrece muchos momentos de placer, de placer de verdad, de orgasmos seguros y de conocimiento de nuestro propio cuerpo, para hacernos más seguras, más fuertes, para salir a la calle en igualdad de condiciones con el otro género.
Por mucho que se empeñen, los hombres no están preparados para una mujer liberada, si sólo quieres sexo alucinan, no conciben esa idea, a pesar de pregonar que es su máximo deseo.
Y encontrar una pareja sexual a la altura es tan díficil como que resucite Elvis, y eso que no es cuestión de técnica, sino de piel, de dejarse la piel, me refiero.
Te cuento una anecdota, hoy me reía con un compañero de trabajo, porque fue un chico a comprar un anillo vibrador de esos que se ponen los chicos en la polla, se supone para estimular el clítoris, y nos reiamos porque decía el; " joder, son ta vagos que ni en eso quieren trabajar", y tiene toda la razón, son tan vagos que prefieren ponerse cualquier chisme antes que trabajarselo ellos, cuando todos los que entendemos un poco de sexo, de placer y de disfrutar, creemos que dar es tan placentero como recibir.
Ainssss como me gusta este nuevo blog de sexo
la neta me parece que tu articulo esta bien porque dices las cosas tal y como son y no echas rollos como en otras paginas web neto te felicito.
ResponderEliminarHola Valeria, muchas gracias por tu comentario. Bienvenida al club de fans del Vibrador. ;-)
ResponderEliminarUn saludo.