Me está empezando a cansar esta expresión. Que todo se limite a una simple cuestión de fuerza física para que nos llamen sexo débil. Por supuesto no podemos equipararnos en fuerza a un hombre, al menos la mayoría de las mujeres no podemos; aunque conozco a alguna que sí, pero no es lo habitual.
Hace unos días, empezaron a emitir un nuevo programa de televisión (no recuerdo en qué cadena, pero da lo mismo, puesto que todas emiten la misma bazofia), en la que unos concursantes, tenían que recorrer 20 metros para poder responder a una pregunta. Los concursantes eran dos mujeres y tres hombres. El caso es que todas las pruebas que tenían que sortear, requerían de gran fuerza y resistencia física. ¿Quiénes fueron las primeras personas descalificadas? Está claro: las mujeres. ¿Quién ganó? Pues un monitor de un gimnasio, que hasta él mismo decía que las pruebas eran muy duras. Lo que no entiendo, es que si en todas las pruebas físicas hay diferentes baremos para hombres y mujeres, ya que la capacidad física de unos y otras son diferentes, porque en este programa los meten a todos dentro de un mismo saco. Ya se sabe quien va a ganar. Una mujer lo tiene difícil.
Pero hoy no voy a hablar de un programa insulso de la televisión (a pesar de la influencia que tienen en la población, ya que para ello no daría abasto con este blog, y no sabrían por cuál empezar. Me apetece hablar de un tema de sexos: el llamado sexo fuerte y el llamado sexo débil.
Dice una teoría por ahí, relativamente reciente si se tiene en cuenta los siglos de historia que llevamos a nuestras espaldas, que todos somos iguales, en cuanto a raza, nacionalidad, sexo y un montón de cosas más. De todo esto, se ha de reflexionar a ver si es cierto que realmente hay igualdad. En los países más o menos civilizados, esto se intenta llevar a cabo, y menos mal que existe esta teoría, porque de no ser así, la minoría (que no es tan minoría), que no respeta esta igualdades, sería aún mayor.
Me remonto a la prehistoria, en concreto, hasta los hombres primitivos que empezaron a habitar este planeta. Esos hombres que no comprendían las fuerzas de la naturaleza, y al no comprenderlas y temerlas, las adoraban. Eran sus dioses, puesto que si no contaban con la tierra, el fuego, el aire o el agua, no podían vivir. Otra cosa que no comprendían muy bien, era el hecho de la vida. ¿Cómo era posible que una mujer pudiera engendrar vida? Lo que si entendían era que eso era un hecho fundamental para la supervivencia. Con lo cual, las protegían y adoraban. De hecho, en un principio, todas las sociedades que vivían sobre este planeta, eran matriarcales, las mujeres dadoras de vida eran las que gobernaban, especialmente aquellas más longevas. También adoraban a la madre tierra, que era quien les daba de comer. Hasta que… alguien decidió que todo esto era pagano, que no se podía adorar a muchos dioses, que había que adorar a uno solo, (que ya les dirían quien sería, puesto que el negocio aún estaba en proceso de invención) y que a ver qué era eso de que una mujer gobernara, que tenían que ser los hombres, los fuertes, y para empezar, el dios ya sería masculino.
Entonces se cambiaron las tornas, las mujeres pasaron de ser adoradas, a ser consideradas un ser inferior. Por si fuera poco, la iglesia católica las considera portadoras del pecado original. Me encantaría saber qué tipo de misógino machista se invento este concepto. Y no solo esto, sino que pasaron a ser las culpables de todo tipo de tentación, y casi, casi, equiparadas al mismísimo demonio. Podría ponerme a discutir aquí también sobre el mencionado pecado original y la más que dudosa existencia de Adán y Eva, pasando por alto todo tipo de teorías evolucionistas, pero esto me llevaría mucho tiempo, y un gasto inútil de mala leche.
En fin, que por ordeno y mandato de la iglesia católica, las sociedades matriarcales quedaron relegadas al olvido, para pasar a ser patriarcales, con un hombre a la cabeza, que era quien decidía lo que era bueno y lo que era malo, un Papa, y estaba claro, que lo más malo que había en ese momento en el mundo, era la mujer, que era quien tentaba a los hombres, y les hacía “pecar”, un “pecado” que hasta ese momento era lo más normal del mundo para engendrar vida. Y por supuesto, el hecho de satisfacer los instintos sexuales, que en muchas ocasiones incluso era contra la voluntad de la misma mujer, tenían una única culpable: la mujer, por tentar al hombre. Ya… es lo que pasa por tener pechos, ¿no? Y a partir de ese momento, el destierro social de la mujer culpable; eso sino se la lapidaba. Dicen que María Magdalena era una mujer muy culta y con un alto poder de liderazgo, que llevaba a las masas por donde quería. Esto podría ser cierto o no, pero ya se encargó la iglesia católica de calificarla como una prostituta. Pero no solo la iglesia católica ha relegado a la mujer por debajo del hombre, en realidad todas las religiones han supeditado a la mujer al poder masculino, y ejemplos de esto sigue habiendo hoy en día: la existencia del burka, lapidación de mujeres por mantener relaciones con hombres fuera del matrimonio (que yo sepa para tener relaciones sexuales, hacen falta dos personas, pero al hombre, casualmente nunca le ha pasado nada; claro, la mujer le ha tentado, y eso que lleva burka…), en fin, que por ser el sexo débil, siempre hemos sido el chivo expiatorio de todo tipo de actos sexuales y tentaciones que se consideraban delito.
Durante muchos siglos, las mujeres hemos sido las esclavas de los hombres, ateniéndonos a su voluntad física y sexual; nuestra vida no tenía el mismo valor que la de los hombres, ante actos de violación la mujer era la culpable por tentar al hombre, posiblemente inducida por el diablo,.... Se podría profundizar mucho en este tema y encontrar muchos ejemplos más, pero me extendería mucho, tanto como la vena del cuello se me está empezando a dilatar de la rabia.
Hoy día, hemos conseguido mucho en el tema de la igualdad de sexos. Podemos trabajar casi en los mismos puestos de trabajo que los hombres, conducimos, fumamos, podemos hacer el amor con quien nos apetece, pero… supongo que siglos de tradición genética siguen dejando su huella. Por otro lado, la equiparación salarial de hombres y mujeres en mismos puestos de trabajo no es la misma; si una se acuesta con demasiados hombres y lo cuenta o lo cuentan, ya no es aspirante a futura madre decente de familia, vamos, que aún quedan algunas cosas que limar, que con el paso del tiempo, espero que se vayan solucionando.
Pero hay algo, que ya no es solo una asignatura pendiente; ya se trata de un curso perdido a pesar de todos los esfuerzos que se están haciendo para evitarlo. Aún quedan algunos especímenes con mentalidad medieval, que consideran que cuando están con una mujer, esta pasa a forma parte del ajuar. Suya para siempre, hasta la muerte. Y así lo hacen. Las consideran de su propiedad, para hacer con ellas lo que quieran, y a pesar de que ellas no sean felices, cosa que a ellos les da igual, pues al parecer su mujer no ha nacido para ser feliz, sino para servirle, que no se les ocurra abandonarle, puesto que son suyas. Como dice la triste frase que alguno ha esgrimido en su defensa: “La maté porque era mía”. Que me enseñen en qué papel pone eso. Entre eso y la esclavitud, no hay ninguna diferencia, y la segunda ya está abolida.
Y aquí es donde nuestro sexo débil tiene todas las de perder. Como dije al principio, tenemos muy pocas posibilidades de equipararnos con la fuerza física masculina, algo que han usado durante siglos y algún misógino no declarado aún usa para doblegarnos. ¿Es que tenemos que apuntarnos a clases de defensa personal para evitar que nos ataque la persona que dice que nos ama? No me parece lógico. Pero si alguna valiente tiene la oportunidad de hacerlo, que lo haga. Y a ver que opinan después del llamado sexo débil.
Y es que volvemos a lo de siempre, se nos llama sexo débil para que ellos se sientan superiores, pero si echamos un vistazo global a la diferencia entre géneros, ¿quiénes viven más? ¿Quiénes son más resistentes al dolor? Si intento arrancarle un pelo de las piernas a un hombre, grita como no lo ha hecho en su vida (lo he comprobado), no me imagino que les pasaría si tuvieran los dolores menstruales que tenemos algunas o tuvieran que pasar por un parto, algo que tampoco les deseo.
Con todo esto, abogo por la extinción de la mentalidad de posesión de la mujer cuando se convierte en pareja; por la denominación de sexo débil y sexo fuerte a ambos géneros; por la paridad económica y laboral en altos puestos de trabajo, y por conseguir un mundo un poco mejor.
Antes de que se me tache de exageradamente reaccionaria, he de declarar, que por suerte, la mayoría de hombres que conozco, respetan a las mujeres como sus iguales, colaboran en casa, toman en cuenta sus ideas, respetan sus deseos sexuales, y hasta las aman. Y olé por ellos. Si alguien así lee esto, que no se ofenda, no va para él, va para los que hacen y opinan todo lo contrario, los cuales me pueden insultar y llamar lo que quieran, porque no me van a callar.
Mira que hemos hablado esto veces, pero es que escribes de la ostia y no me canso de leerte, obvio que tienes toda la razón del mundo, pero la forma de expresarla, de defenderla sigue siendo de 10.
ResponderEliminarAhora una crítica, vamos al asunto y sigue escribiendo más cosas de la tematica que tu ya sabes...... que nos da mucho más juego
PD. Voto NO a la gargantilla
¡¡VIVAN LAS GARGANTILLAS SANGRIENTAS!!
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